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Lapso de reflexión -Sergio Gaut vel Hartman-
(Publicado en El Péndulo N°6 Enero 1982)

El Agente de Seguridad condujo al tipo de cabello rojo hasta la puerta del despacho del Secretario de Asuntos Estrambóticos. Golpeó con los nudillos suavemente, dos veces, y esperó a que el Primer Ujier les franqueara el paso. Desde el interior se oyó la voz abaritonada del Segundo Ujier:
-Que el Delirante Citado entre solo.
El Agente de Seguridad se encogió de hombros, y con un leve toque en la espalda impulsó al Delirante Citado, dio media vuelta y regresó al pasillo. A él sólo le pagaban por conducir a los Delirantes Citados; que los dejaran o no penetrar en la antecámara era algo que lo tenía totalmente sin cuidado.
En el pasillo lo interceptó el Burócrata Ambulatorio, conocido de cafeterías y comedores:
-¿Quién era?
El Agente de Seguridad pensó qué mierda le importa; pensó es un asunto secreto; pensó este tipo no tiene nunca algo que hacer; pensó no me vendría nada mal un café doble y un pastel de manzanas.
-Invíteme con un café doble y un pastel de manzanas y le cuento todo.
-Délo por hecho.
Recorrieron los pasillos en silencio. La cafetería estaba en el ala este, directamente sobre los jardines, comunicaba mediante amplios ventanales con el Inefable Exterior, encima de los fragantes rosales, dentro del atardecer de primavera, frente a los Bellísimos Edificios Grises del gobierno.
-Odio pasar la vida encerrado en estas oficinas -dijo el Agente de Seguridad señalando con una mueca los jardines y más allá.
-También yo. ¡Qué día hermoso! -Luego de una pausa:- ¿Y bien?
El Agente de Seguridad carraspeó:
-Un chiflado más. Dice tener documentación fiable que demuestra que los ahtram de Altair llegarán
de un momento a otro en sus naves gigantes en forma de disco y destruirán la Tierra con rayos laser…
El Burócrata Ambulatorio se atragantó con un trozo demasiado grande de pastel de manzana.
-Y ¿por qué la destruirían?
-El tipo dice que por hacer mal uso de la energía atómica, por arruinar la ecología de nuestro planeta y por demostrar crecientes tendencias agresivas.
-Ja-ja-já. Déjeme descostillarme. Somos agresivos desde el Crô-Magnon. Arruinamos el planeta desde Noé y hacemos mal uso de la energía atómica por lo menos desde Hiroshima. ¡Qué demente!
-Este tipo dice que los ahtram pueden viajar a velocidades superlumínicas y que poseen armas que harían babear a nuestros militares. El tipo quiso dejar en claro que los ahtram jamás aplican sus armas a causas innobles.
-Entiendo. El tipo tiene una respuesta para cada insensatez. Pero ¿por qué han demorado treinta y cinco años en borrarnos del Universo? Si patrullaban la zona en 1945 y contemplaron el honguito, ya tenían entonces una buena razón para…
-Según el tipo fueron a pedir instrucciones. El Gran Concejo, o lo que cuernos mande allá. Habrá evaluado nuestros antecedentes y conductas y decidido de acuerdo con ellas.
-¡Pero treinta y cinco años! Una oportuna llamadita por radio, subradio o hiperradio podía haber servido perfectamente.
-El tipo dice que ellos sólo habrán pasado algunos días standard. El "estiramiento" subjetivo del tiempo es un subproducto de la relatividad. Ellos fueron y volvieron en un santiamén.
-¿Y tienen que entrevistar a muchos rayados de ésos en la Agencia de Seguridad y en la Secretaría de Asuntos Estrambóticos?
-¡Docenas! ¡Cientos! Tipos que predicen terremotos, asesinatos, tornados. Tipos que dicen estar en contacto con mundos paralelos en los que Kenndy no fue asesinado o que un polaco fue elegido Papa. Y los contactos de tercer, cuarto, quinto, sexto…
El agente de Seguridad se detuvo al notar que el Burócrata Ambulatorio palidecía intensamente. Como daba la espalda al ventanal, tuvo que volverse para divisar el enjambre de pequeñas naves que, semejantes a voraces pirañas, descendían en picada sobre el Palacio de Gobierno y lo demolían con cañones de protones.
-Finalmente el tipo tenía razón -dijo el Burócrata Ambulatorio-. Van a tener que cambiarle el nombre a la Secretaría.
-Se equivoca. Esos no son los ahtram de Altair. Son los zerep de Spica que fueron a pedir instrucciones cuando la Inquisición empezó a meterse con Galileo Galilei.

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